martes, 22 de septiembre de 2009

Ameba defectuosa


Es el mal moderno: correr como diablo desbocado,
Hacia donde el viento sopla.

Es sacrificar la felicidad presente, diaria,
Por el anhelo de una mejor, incierta, poco probable
Estúpida.

Es llevar una media vida, vivirla por obligación,
Compadecerla.

Es la automatización de la última neurona,
La que estaba viva.
La que soñaba, se enamoraba, y hasta se daba el lujo de ser imperfecta,
Equivocarse, ser más humana.

Fruto del sacrificio constante,
Pesar de la felicidad.

Sacarse la venda de los ojos…
O quizá ponérsela, para evitar ver la inercia que nos rodea.
Para evitar tentarse a ella, para no ser un esclavo más.

Cuando el tiempo es una daga de doble filo.
Cuando muchas veces, perder el tiempo, es ganar muchas otras cosas.
Cuando el tiempo es nuestro enemigo y no el aliado más eficaz.

Cuando empezamos a restar de nuestras sumas diarias,
Cuando queremos multiplicar,
En vez de dividir nuestros bienes con los que más queremos.

Ameba egoísta, defectuosa.
Diablos ciegos y desbocados
Que a la nada corremos
A la nada nos elevamos

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