miércoles, 30 de septiembre de 2009

Insecto!


Con qué fundamentos tu exiges respeto?
Tus desiertos ejemplos se escurren como arena entre mis dedos.
Qué cobardía, no te atreves a hablar al respecto.
Cuando te miro y no te hablo soy yo la insolente y no tú el insecto.
Cuando tu rol debiste estar cumpliendo, te ganó la cómoda vida y dejaste a otro el difícil reto.
Te enorgulleces de mí cuando hablas con otros al respecto, pero te olvidas…
es trabajo de ella del que te estás enorgulleciendo!
Pareces no conforme con el hueco que estás haciendo,
que también nos hundes a nosotros hasta el cuello.
Parece que no captas la sintonía que se está transmitiendo,
no importa cuan alto esté el volumen, oyes oídos adentro.
Cuánto tiempo más tendré que soportar esta sensación de aquí dentro?
Ya la vida me lo ha dicho, por suerte no es tanto tiempo.
Qué te diré cuando me vaya? Qué palabras escuchará el viento?
Quizá no escuches nada, quizás algo… pero seguro, no será agradecimiento!
Me siento egoísta sabiendo que me voy, parece que de ti estoy huyendo.
No veré más desatenciones, desencantos ni desilusiones – no de ti por lo menos-.
Qué será de quien se quede y a tu lado siga viviendo?
Al pensar esto quiero quedarme, pero de nada serviría, seguirás siendo el mismo de siempre,
así sepas que me voy o que me quedo.

miércoles, 23 de septiembre de 2009


Alimentás mi lado más oscuro, aquel que no quiero conocer…
Extremista, quizás… pero no más de inseguridad…
Tus rincones torcidos son los que me gustan más.
Inútiles puntos medios cuando busco la verdad, tu verdad.

Juego tu juego y te dejo ventaja. Juego a perder y no me importa.
Jugás a engañarme y te dejo, jugás al doble ego.
Veo tus cartas, anticipo tus movidas y espero tu juego.

Se que me querés… también te dejo.
Siempre volvés a mí. Es la enfermedad de este juego.
Yo lo sé...

Me repongo, lista para volver a caer, crees que no lo sé?
Quizás, y sólo quizás, soy yo la que juega y no te deja dejarme…
Es mi dosis de masoquismo diario que rebosa de tu ego inerte.
Sacás mi fuerza destructiva, incentivas mis fuegos.

El ritmo de mis rodillas en el suelo.
Balde de sudor; las marcas en tu piel, tu miedo.
Tu suspiro tirado junto al mío.
Yo controlo este juego.
Cuántos te quiero me guardé... Cuántos te amo dijiste en contrapartida.
Yo lo sabía y dejé que tus labios derramen mentiras.


Cuanto más lo pienso, más lo sé.
Yo gané en esta partida.

tu amor:
Satisfacción de una curiosidad enfermiza.
Complacernos, perfeccionarnos, hasta llenar el vaso de tu propio yo.
La lógica es una complicación, la moral: atrofia.
Sos un mediocre adversario de existencia nefasta.
Demuestro orgullo ante tu fácil acusación de locura.
Todo es puro convencionalismo donde las verdades de ayer hoy son puras mentiras.
Desconfío tanto de la máscara, como del rostro verdadero.
Sólo rasguñás las superficies, pero nunca ahondas hasta las raíces.

No se puede representar el amor con una frase mal pronunciada y estudiada.

mi amor:
fue ciego;
ahora la veo...
y te libero.

Instinto adaptado




El amor, es la adaptación emocional de una necesidad física, se dijo, y bajó su mano hacia donde abulta la pasión.
Con la menor superficie de su cuerpo, maneja el mayor deseo de su mente.
Obedeciendo el instinto más primitivo de su ser, pretende controlar el volcán a punto de estallar. Cada vez que mis medias de seda se dejan caer, invitándolo al abismo infinito, oscuro, acogedor, dentro de mi ser.

Devoradora de mártires


Arquitectura de mártires con instrucciones para matar.
Departamento de la fé, instrumento de liberación...

Y yo, pieza hereje, exorcizada…

Calabozos y dragones…

Corro. Y a cada paso un peldaño se rompe tras mis talones.

Cuando se haga bruma, se extinga el ícono,
Y en su propio eco se reproduzca tantas veces que dé miedo...
Institución mental: iglesia.


El conocimiento es enemigo de la fé.
Devoradora de pecados.
Siento sus hilos!

Inútil oveja de rebaño.

martes, 22 de septiembre de 2009

Entonces...


Cuando la soledad arde en el pecho, y se derrite por mis ojos.
Cuando el frío invade mi alma y recorre el dormitorio.
Cuando la calidez de un abrazo falta, cuando una compañía lo es todo.
Es entonces cuando te pienso

– es de antes, sólo que ahora lo recuerdo-.




(para una amiga, a la cual extraño montones)

Dime a lo que aspiras, te diré lo que eres, y lo que tendrás.
Quizás tengas suerte y madures.
Dime lo que viste, te diré lo que viviste
Y lo que no aprendiste.
Cuanto más avanzamos, más tardamos en recordar.
Atrapada en tu actitud, potro de encías sangrantes.
Sécate las lágrimas, verás a través de mí.
Sécate los ojos.


Abrí la jaula, y te dejé salir...
Gateando por las sombras, te escapas a la oscuridad,
de donde nunca debiste salir.